dimarts, 7 de juny del 2011

El ‘boom’ de las redes sociales o la nueva fiebre del oro puntocom | diarioabierto

Como en todo, siempre hay especulación, algo de snobbismo e inversores que llegan tarde y pagan precios excesivos."


¿Puede seguir creciendo un proyecto en internet a un ritmo equivalente a multiplicarse por 30 en 3 años?Vivimos el boom de las redes sociales, tanto por su omnipresencia social como por su sonoro desembarco en las bolsas de medio mundo. La explosiva colocación de LinkedIn en los mercados, la valoración creciente de Facebook, el éxito de las colocaciones de las redes sociales asiáticas y la consolidación de Twitter nos conducen a una pregunta: ¿es consistente este huracán o volvemos a fenómenos similares a la burbuja puntocom de 2000? La respuesta parece clara: no es una mera burbuja, son empresas sólidas en general en un mercado con expectativas difíciles de calibrar. Ahora bien, como siempre hay especulación, algo de snobbismo e inversores que llegan tarde y pagan precios excesivos.
El uso de las redes sociales en la primavera árabe, en el movimiento 15M, del que ha sido vehículo de articulación, y las enormes valoraciones alcanzadas en las recientes salidas a bolsa o procesos de capitalización han puesto en el punto de mira el fenómeno de las redes sociales. Muchas voces se han levantado advirtiendo de una nueva burbuja como la acaecida a finales de los noventa, donde se pusieron en evidencia las contradicciones y excesos de los mercados cuando son fruto de una expectativa irracional y de la especulación feroz.
Ahora se vive una situación que pudiera ser similar. Asistimos a la entrada en bolsa de los grandes operadores de los social media con valoraciones de vértigo y subidas en el parqué también exponenciales. LinkedIn debutó en Wall Street valorado en 4.000 millones de dólares y además logró sustanciales subidas los primeros días. Facebook vale, según la última ronda de financiación que ha llevado a cabo, unos 80.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, se constataba hace unos meses que el valor de You Tube, el famoso portal de videos por el que Google pago tres veces su valor objetivo (1.650 millones de dólares), a pesar de crecer exponencialmente en usuarios, no lo ha hecho en cuanto a valor de empresa. Una música muy parecida a la de los noventa, cuando se pagaban cifras astronómicas por empresas con mucho potencial pero sin ingresos y, sobre todo, sin un modelo de negocio claro y eficaz.
“Las empresas que están saliendo a bolsa, como LinkedIn, son sólidas, de larga trayectoria en este campo”, afirma el profesor de IESE, Enrique Dans. “LinkedIn lleva 10 años en el mercado, gana dinero desde hace dos y cuenta con tres líneas de ingresos en paralelo. Facebook cuenta con más de 600 millones de usuarios, y es rentable”, añade. “Es verdad que a la hora de valorar se usan multiplicadores elevados sobre sus ingresos, pero es que desde 2007 Facebook es una plataforma de aplicaciones sociales, sobre la cual se puede generar distintas fuentes de ingresos todavía no computados, como el comercio electrónico, la moneda virtual que ha puesto en circulación, los llamados Facebooks Credits, o la publicidad segmentada de Facebook Places. En los noventa se hablaba de pura expectativa, ahora hay realidades y además las empresas son prudentes a la hora de gestionar el gasto”, explica Dans.
Además, la presencia casi universal conseguida, sus masas críticas, y su posición transversal hacen difícil que puedan surgir competidores similares, añade el profesor. “No ocurre lo mismo en los nichos verticales, donde pueden aparecer infinitos operadores”.
Para el experto en redes sociales, Josep Salvatella, socio de la consultora Roca&Salvatella, estamos inmersos en un proceso de adopción masiva de nuevas formas de relacionarnos y comunicarnos basadas en una realidad que no tiene nada de burbuja, la realidad digital. “Esta capa digital que completa y complementa la realidad está generando ilusiones y expectativas de todo tipo que podrían ser la base de una nueva burbuja”. Pero Salvatella afirma que todavía es pronto para saberlo. “Hay algunos indicios preocupantes. El valor de LinkedIn en su estreno en bolsa subió un 109%. LinkedIn vale alrededor de 30 veces su facturación y unas 400 veces su beneficio neto. El valor de Facebook está entre 130 y 140 veces su beneficio neto de 2010.
Las dinámicas especulativas son parecidas a las del 2000 y pueden llevar a una sobrevaloración excesiva de proyectos que, teniendo un buen modelo de negocio no valen lo que se está pagando por ellos”.
Según este consultor, la clave está en el proceso de sustitución de capital especulativo por capital productivo. Si estas compañías crecen lo rápido que se espera deberían ser capaces de sustituir ese capital especulativo por capital productivo que consolide sus modelos de negocio. “Si esa sustitución no se produce, hablaremos de que la burbuja ha explotado”.
Pepe Cerezo, analista de internet y autor del blog que lleva su nombre, sostiene que la situación actual dista mucho de la de marzo del 2000. Mientras que en el año 1999 se produjeron 308 salidas a bolsa de empresas tecnológicas, casi el 50% de las colocaciones de ese año, durante el pasado 2010 fueron sólo 20. La diferencia respecto a burbujas anteriores según los expertos es que ésta afecta a unas pocas y segmentadas empresas que ya presentan una estructura profesionalizada, grandes audiencias un modelo de negocio real. No hay que confundir sobrevaloracion de algunas salidas a bolsa, que el tiempo pondrá en su lugar, con una burbuja.
Cerezo recuerda que durante los 11 años que han trascurrido desde el estallido de la burbuja su sombra ha estado presente en cada movimiento empresarial relevante en el ámbito de Internet. “En el capitalismo de ficción en el que nos movemos las burbujas son como algunas estrellas, sólo nos damos cuentan de su existencia cuando ya han estallado”. Para este analista, será decisivo el papel de los reguladores para que no ocurra lo que sucedió en 2001.